Capitulo 1
La luz entraba por las ventanas de la casa, reflejándose en la cama y a las dos personas que dormían en ella.
El chico, fornido, con ojos verdes y una tremenda sonrisa, se despertaba observando lo que él mas amaba en la vida, su novia que dormía placidamente con una dulce sonrisa en los labios.
Sonriendo el chico comenzó a darle besos por el cuello, provocándole cosquillas que hicieron que sus grandes y achinados ojos negros se abrieran y sus labios se curvaran en una sonrisa.
Gines: Buenos días, princesa.
Raquel: Los mejores, mi amor.
Se besaron con intensidad, ellos nunca han sido de besos tranquilos, cada cosa que hacían juntos era explosiva y lo sabían mejor que nadie.
Gines: mmmm me encantan estos despertares.
Raquel: A mi también, son mágicos.
Gines: Como tú.
Raquel: Y como tú.
Gines se apoyo en el marco de la cama, en una posición medio sentado y atrajo a Raquel contra él, amaba tenerla en su pecho.
Mientras Raquel dejaba besos por todo el pecho de su chico, le encantaba apoyar la cabeza, era tan fuerte y a la vez tan blando que podía usarlo como la mejor almohada.
Gines: ¿Tienes algo que hacer hoy?
Raquel: No, pensaba tenerte aquí todo el día conmigo.
Gines: Esa es buena idea.
Raquel: ¿Verdad? Ya lo pensaba yo.
Gines: Pues nada, habrá que hacer algo aquí.
La beso intensamente, estaba seguro de que era la única mujer de su vida que podía volverle loco y a la vez hacerle tan feliz.
Raquel: Ven aquí, si te atreves.
Gines: Claro que me atrevo.
Raquel: Que valiente…
Gines: Estoy dispuesto a morir en esta guerra.
La tumbo debajo de él y comenzó a besarla con pasión, se recorrían con las manos todo el cuerpo, Gines besaba su cuello y ella le agarraba del pelo mientras disfrutaba de su placer.
Después de unos juegos preliminares donde los dos se esforzaron a fondo Gines entró en ella, embistiéndola con cariño y dureza al mismo tiempo.
Gines: Te quiero mi vida.
Raquel: Yo también amor.
Las embestidas cada vez eran más rápidas, se sentían como nunca, susurrándose palabras de amor al oído.
Llegaron al éxtasis abrazados y gritando el nombre del otro mientras sentían como sus cuerpos intentaban volver a la normalidad.
Raquel: Cada vez es mejor.
Gines: Si…..de eso no hay duda.
Raquel: ¿Bajamos a desayunar?
Gines: Vale.
Se dieron un beso antes de vestirse y bajar al salón a desayunar algo, cuando Raquel vio que el desayuno ya estaba hecho le lanzó una mirada cariñosa a Gines.
Raquel: Eres un cielo.
Gines: No es nada, solo quería sorprenderte.
Raquel: Te quiero.
Se acerco a él besándolo tiernamente, entonces él aprovecho para agarrarla de la cintura y profundizar el beso hasta que, 10 minutos más tarde, tuvieron que separarse por falta de aire.
Gines: Yo también te quiero.-susurro.
Se sentaron a desayunar haciéndose carantoñas, era una suerte que hoy domingo ninguno tuviese que ir a bailar.
Raquel: Mimoso.
Gines. Mucho, soy muy mimoso.
Raquel: ¿Si? Quiero una muestra.
Gines: Pues……..
Se acerco a ella, tomándola en sus brazos y le acaricio la cara tiernamente, después atrapo sus labios en un calido beso que duro varios minutos.
Raquel: Buena….muestra.
Gines: Gracias.
Raquel: Puedes continuar.-susurro.
Gines sonrió antes de volver a besarla, sabía de sobra como tenía que besarla para que temblara entre sus brazos, así que cuando su lengua toco la lengua de ella y empezaron a jugar, ella tuvo que rodearle el cuello con sus brazos para no marearse.
Raquel: Esta es mucho mejor.
Gines: Si, definitivamente.
Se miraron los ojos sonriendo, estaban absortos en su mundo cuando de pronto escucharon el timbre sonar.
Gines: No vayas, que será el cartero.
Raquel: ¿Y si es alguien importante?
Gines: Vale, luego seguimos con esto.
Le dio un beso rápido antes de que ella fuera a abrir y escucho a Carolina y Erik entrar en el salón.
Gines: Hola chi………..¿que pasa?-pregunto extrañado.
Raquel se coloco a su lado con la misma cara mientras Erik estaba pálido y Carol llorando.
Raquel: ¿Qué ha pasado?
Erik: Hemos……estamos…..
Gine: ¿Qué?
Carol: Estoy embarazada.
Raquel y Gines se miraron entre ellos sorprendidos y extrañados, de todos su grupo de amigos Carol y Erik eran los que más cuidado llevaban con esas cosas y ahora estaban así, embarazados.
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